El “Diseño Inteligente” es…

Un artículo de Antonio R. Martínez Fernández, oftalmólogo y Doctor en Medicina.

DERECHO A RéPLICA AUTOR Antonio R. Martínez Fernández 05 DE MARZO DE 2017 09:00 h
microscopio

……la alternativa científica a la imposibilidad de la Teoría de la Evolución , en cualquiera de sus variantes, para explicar el origen y la complejidad de los seres vivos a la luz de los conocimientos de la Biología en el siglo XXI.

En el Siglo XIX, cuando Darwin escribió “El Origen de la Especies por Selección Natural”, no se tenía la menor idea de cómo era una célula por dentro, ni del sustrato de la herencia, contenido en el ADN.  Más tarde, ya en el siglo XX, se reformuló el mecanismo Darwinista de la Evolución de las  Especies, apelando a las Mutaciones al Azar + Selección Natural.

Esta explicación, en principio legítima como hipótesis, se  vio  frontalmente desafiada por los hechos empíricos y lo expresaron, fundamentalmente, algunos genetistas y matemáticos. ¿ Cómo van  a ser las mutaciones  genéticas el motor de la mejora de las Especies?.  Experimentalmente o por observación de la realidad, se ha comprobado que lo menos inocuo que pueden producir las mutaciones es no ocasionar nada importánte ,( si no afectan a la síntesis de una proteína esencial ), pero lo normal es que produzcan enfermedad o la  muerte del ser que las padezca.  Esta paradoja ya despertó interrogantes, sobre la validez de la hipótesis, en científicos de los años ´60 del siglo pasado ( Pierre Grassé, Marcel Schützenberger, etc. ), en los años ´80 (Colin Patterson..), y especialmente en el bioquímico australiano Michael Denton que en 1986 publicó “La Evolución , una Teoría en crisis”; si algo caracteriza a Denton es su agnosticismo religioso y su sagacidad y honestidad investigadora.

Lo expuesto hasta ahora se refiere a los supuestos mecanismos de cambio de especie ( la Evolución propone un ancestro común, una célula que se formó casualmente, junto con un lentísimo cambio progresivo hacia especies mejoradas y mejor adaptadas al medio, hasta llegar a nosotros, los humanos).

Las “mutaciones al azar” son un mecanismo imposible para producir especies más complejas. Deterioran las existentes. Las “mutaciones positivas” no pasan de ser una entelequia fantasiosa. No se observan en Biología.

Pero sobre el Origen de la Vida, la hipótesis evolucionista tampoco se ha visto confirmada. La supuesta “sopa prebiótica” de la que por casualidad habría surgido la vida hace  millones de años, nunca ha podido ser reproducida en laboratorio.  Nunca se ha conseguido  generar cadenas de aminoácidos o de nucleótidos ( los eslabones del ADN o ARN) que funcionasen. El “mundo del ARN”, es otro escenario fantasioso, pequeñas porciones de ARN, con actividad enzimática para hacer expresar a otras cadenas la información que contienen…..Los jóvenes científicos entusiastas que, a partir de los experimentos de Miller en 1953, se lanzaron ilusionados a la investigación de diferentes escenarios químicos para producir, de forma natural, proteínas ó nucleótidos, acabaron en el desánimo y, varios de ellos ( Prof. Dean Kenyon…), en el campo del Creacionismo o del Diseño Inteligente.

Pero, quizás, el mayor escollo con el que la Teoría de la Evolución se ha encontrado, está en lo que se  ha ido conociendo sobre cómo es  la célula por dentro.  La célula está llena de “máquinas” proteínicas  de una tremenda complejidad. La máquina que mueve el flagelo de una bacteria, el conjunto de proteínas que al activarse unas a otras permiten la generación de una corriente eléctrica desde la retina al cerebro para que éste la interprete y podamos ver, la cadena de proteínas activadas  que induce la coagulación de la sangre, los mecanismos con que los ribosomas “leen” las porciones de ARN y producen los cientos o miles de proteínas diferentes que hacen que una célula viva y aporte su función a un organismo pluricelular, etc., etc., etc.

Otro hecho fundamental que se ha descubierto es que el ADN contiene “Información”, la doble hélice no es la información, es un vehículo ( igual que el papel y tinta, o un jeroglífico no son información, son “medios” para transmitirla, una “inteligencia” que hay detrás los usa para comunicar algo, la información es algo inmaterial).  Los códigos son sistemas utilizados por seres inteligentes para comunicar información. El “Código Genético” es un código, mediante la combinación de 4 letras ( ACTG), en grupos de 3, llama a aminoácidos  del citoplasma celular para  unirlos y formar proteínas  funcionales.

En lo que se refiere a las máquinas  intracelulares , no hay forma de explicar su funcionamiento  por un proceso de “paso a paso”, o están todas las partes juntas desde el principio o nunca podrían desarrollar la función  ( igual que un coche que no tiene, al menos, organizados y en su sitio desde el principio, unas ruedas, un eje, un volante y un motor, nunca podría moverse).

La teoría de la Evolución no ha demostrado el  tener una respuesta científica plausible para el origen de la vida, ni para la diversidad de la vida ( la  multitud de animales y plantas que existen), ni para la complejidad de la vida, de la cual Darwin en su época no tenía el menor atisbo. ¿ Por qué seguir manteniéndola?.

A  principios de los  años ´90 del siglo pasado el Prof. Philip  Johnson una mente analítica  privilegiada, catedrático de Derecho en la Universidad de Berkeley , durante un año sabático en Inglaterra, se dedicó a estudiar la teoría de la Evolución en  profundidad , con el desapasionamiento y libertad de mente de alguien que se dedica profesionalmente a otro campo, el Derecho, las pruebas,  los juicios. Fruto de ese estudio fue su libro “Proceso a Darwin”  ( Darwin on Trial)  donde , simulando un juicio, muestra de forma descarnada, demoledora, pero muy elegante, la falta de sustento científico serio de los argumentos del Darwinismo, a la luz de los conocimientos actuales en Biología.  En ocasiones  hace falta un observador externo para decirle al rey que está desnudo.

Ese libro fue una bomba que despertó a muchos hombres de ciencia  que  aun teniendo la mosca detrás de la oreja sobre el desencaje entre lo que iban descubriendo y el paradigma dogmático de la Evolución,  no sabían cómo, o no se atrevían,  a expresarlo abiertamente.  El Prof. Johnson sirvió de catalizador para que el Prof. Michael Behe, bioquímico, William Dembski, matemático, Paul Nelson, biólogo, Stephen Meyer, biólogo, David  Berlinski , filósofo, y otros muchos científicos, se reuniesen, expusiesen sus objeciones al paradigma “oficial” y articulasen una Nueva Teoría, un Paradigma alternativo a la Evolución.

La evidencia de Información extensísima en el más sencillo de los seres vivos y la complejidad pasmosa de los mecanismos intracelulares no pueden ser explicados dentro de los parámetros de la Evolución, naturalismo, azar y tiempo ( el  tiempo, per  se,  lo que hace es aumentar la desorganización, la  Entropía, de los sistemas organizados, no mejorarlos ), pero sí se pueden explicar si se acepta lo evidente, que en Biología hay muestras irrefutables de Diseño e Inteligencia

Esta Teoría Científica no tiene nada que ver con la mística o la religión, sino simplemente con la lógica empírica que debe guiar todo progreso en el conocimiento científico .

Hasta que se articuló este nuevo paradigma en Biología, los críticos con la Evolución, que ya conocían de las carencias explicativas de ésta, se adscribían al AntiDarwinismo, al Creacionismo Bíblico, al Creacionismo a secas, etc. y son dignos encomio y de reconocimiento los trabajos pioneros del Dr. Henry Morris y su “Institute for Creation Research”,de  Ken Ham y su “Answers in Génesis”y otros muchos.  En España,  el esfuerzo ingente de traducción y difusión de Santiago Escuain y su página SEDIN, desde los años ´70 del siglo pasado. Los cristianos tenemos una deuda de gratitud con ellos porque nos aportaron los datos que nos permitieron ser cristianos con una mente no esquizofrénica al leer la Biblia y, de forma especial, el libro del Génesis.

Desde una perspectiva puramente científica, a la Evolución hay que contraponer la ciencia empírica actual, con la Teoría del Diseño Inteligente, que no pretende decir quién  es el diseñador, solo constatar que en Biología  hay muestras de Diseño e Inteligencia, porque si no , no hay explicación razonable para lo que se descubre en la célula y, a partir de ahí, trabajar en la Biología positiva ( buscar la causa genética de muchas enfermedades y como atajarlas, estudiar los comportamientos admirables de los animales y plantas existentes, producir semillas o animales más productivos, etc, etc. y dejar de perder el tiempo y el dinero de los contribuyentes  en la búsqueda de fósiles intermedios, que no aparecen nunca, en la búsqueda del cómo un mamífero terrestre se convirtió en una ballena o un ratón en un murciélago, en la búsqueda de escenarios químicos  prebióticos, que han fallado todos , o en tratar de ingeniar soluciones evolutivas fantasiosas para explicar  la complejidad de lo que se observa).

Pero en un paso más allá de la Teoría Científica del Diseño Inteligente, que no se mete en ello, los que hemos conocido la Revelación del Diseñador, en la Biblia, al menos un servidor, nos reconocemos como Creacionistas Bíblicos, porque no conocemos un solo dato de la ciencia  empírica que pueda poner en tela de juicio  la literalidad del Libro del Génesis.

Se preguntaban algunos “¿Que es el Diseño Inteligente?“, con un deje despectivo; pues es una Teoria Científica, y es  el futuro. El Evolucionismo es un paradigma fallido, es cuestión de tiempo el que se manifiesten  públicamente  las maniobras deshonestas de parte del Establishment Biológico  para mantenerlo vivo. Ben Stein en su película “Expulsados, no se permite la Inteligencia” ( “Expelled , no Intelligence  allowed”, en el original  inglés) ya hizo un primer acercamiento al tema.

El “Evolucionismo- Teísta” es un pozo de confusión para los cristianos, una perspectiva contraria a la ciencia actual  y, además,  el hazmerreír  de los ateos irredentos como Richard Dawkins  y otros, a los que se pretende no enfadar,  para los cuales la Evolución es el único sostén “científico-filosófico” en su rechazo a lo Trascendente.

Fuente: Protestante digital

Pediatras de EEUU critican National Geographic por su ideología de género

“Es abuso infantil” la ideología tras la nueva portada y edición de NG, dice el Colegio Americano de Pediatras, que alerta de los peligros que existen tras esta campaña.

FUENTES ReL NUEVA YORK 29 DE DICIEMBRE DE 2016 23:00 h
National Geographic, ideología de géneroLas dos portadas polémicas de NG para inicio de 2017

Con 2017 a las puertas y la ideología de género inicia una ofensiva total que parece una muestra de cómo será el año venidero. La portada de National Geographic que se publicará este mes de enero es un monográfico sobre la “Revolución de género”y da toda su portada a la fotografía de Avery Jackson, un niño de 9 años que dice ser una niña mientras que la portada alternativa de la revista es la de un grupo de jóvenes etiquetado según su “identidad de género”.

El objetivo de la publicación es normalizar casos como el de este niño y por tanto la ideología de género. De hecho, la propia editora de la revista, Susan Goldberg, lo dejó muy claro y calificó este número como “un ejemplar histórico”.

En sus páginas, este niño relata cómo se produjo su “transformación” y las dificultades que ha vivido como cuando en preescolar se quedó sin amigos porque “a sus madres no les gustó que fuera transgénero” además de afirmar que “todo de ser una chica es bueno”. También se entrevista a otros 80 niños de 9 años de distintos países para que hablen de temas relacionados con el “género” a favor de la nueva ideología.

Según la editora, National Geographic quiere mostrar “los aspectos culturales, sociales, biológicos y personales” de toda esta ideología para así “ver cómo funcionan los roles de género tradicionales en todo el mundo, pero también mirar al género como un abanico. Se habla mucho de personas famosas, pero no tanto de personas de a pie”.

 

RESPUESTA DEL COLEGIO AMERICANO DE PEDIATRAS A NATIONAL GEOGRAPHIC

El eco mediático del anuncio de esta portada ha sido global y en todo el mundo se habla ya de este niño transgénero al que quieren poner como ejemplo de normalización.

Por ello, el Colegio Americano de Pediatras ha alertado de los riesgos de alabar y promocionar casos como el de Avery Jackson. Para Michelle Cretella, presidenta de esta asociación estadounidense, National Geographic está “promoviendo una agenda política” con esta portada aprovechándose de “la ciencia y el bienestar de niños inocentes”.

El Colegio Americano de Pediatras (ACPeds, por sus siglas en inglés) es grupo de activistas socialmente conservador formado por pediatras y otros profesionales de la salud en los Estados Unidos. Este grupo de profesionales médicos está en contra de la corriente central de la Academia Americana de Pediatras (AAP) que ve aceptable la ideología de género y a la homosexualidad como parte normal de la diversidad humana.

 

Avery Jackson

En su opinión, ‘vender’ de esta manera a los niños transgénero significa en la práctica esterilizar jóvenes a los 11 años. La doctora Cretella alerta que los bloqueadores de la pubertad y la toma de hormonas provocan “la esterilidad permanente”. Además, asegura que “las niñas que están en ‘transición’ a chicos y están tomando testosterona pueden tener una doble mastectomía a los 16 años”.

Del mismo modo, la presidenta del Colegio Americano de Pediatras insiste en que el uso prolongado en el tiempo de tal cantidad de hormonas para provocar el cambio de ‘sexo’ “pone en riesgo a estos niños de poder sufrir un problema cardiovascular, una enfermedad cardíaca, diabetes, cánceres…”.

 

“ABUSO INFANTIL INSTITUCIONALIZADO”

Analizando este caso, la doctora Cretella considera que “es poco ético y muy perjudicial” que los padres tomen y apoyen este tipo de decisiones con sus hijos porque las estadísticas dicen que en la inmensa mayoría de los casos crecerán fuera de la disforia de género. “Cuando un niño menor de 12 años cree que es del sexo opuesto y se le permite naturalmente llegar a la pubertad, entre el 75-95% de las veces ese niño aceptará su sexo biológico al final de su adolescencia”, asegura este pediatra a LifeSiteNews.

De una manera muy tajante, la presidenta del Colegio Americano de Pediatras sostiene que el apoyo público de “transexualidad” en los niños es equivalente al “abuso infantil”. “Cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.

 

LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO “HACE DAÑO A LOS NIÑOS”

No es la primera vez que el Colegio Americano de Pediatras se manifiesta en estos términos alertando de las graves consecuencias para los niños de este tipo de políticas y de esta propaganda “transexual”.

El pasado mes de marzo publicó una contundente declaración que desacreditaba la ideología de género y utilizando argumentos científicos llegaban a la conclusión de que “hace daño a los niños”.

 

De izda. a dcha. Drs. McHugh, Cretella y Van Meter, autores de la declaración

El inicio del texto ya dejaba muy a las claras su postura urgiendo a legisladores y educadores “a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad”.

Y para ello destacaban ocho puntos con argumentos científicos que explicaban por qué la ideología de género no se sostiene:

    • La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario.
    • Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.
    • La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es, constituye en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso.
    • La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos.
    • Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) , hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural.
    • Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud.
    • Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo.
    • Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.

Puede leer íntegramente esta declaración del Colegio de Pediatras de EEUU sobre la ideología de género en el reportaje publicado por Protestante Digital

Fuente: Protestante Digital

ESE LIBRO DE AUTOAYUDA NO TE VA A AYUDAR

El otro día estaba explorando una tienda de libros y me sorprendió encontrar una copia de ¡Qué buena pregunta! escrita por R. C. Sproul (un muy buen recurso para el cristiano con dudas). Me sorprendió porque puede ser bastante difícil encontrar buenos libros cristianos en Guatemala, y porque en el mismo estante encontré muchos otros títulos, todos teniendo que ver con la autoayuda.¿Te has dado cuenta que uno siempre encuentra los libros de autoayuda o superación juntos a los libros sobre el cristianismo? Estos se reconocen por sus títulos llamativos: “5 pasos para mejorar tu vida”, “El secreto del éxito”, “Cómo convertirte en una persona feliz”, y hasta he visto un libro revelando el secreto para erradicar el cáncer con pensamientos positivos.

Supongo que los libros de autoayuda se encuentran juntos a los libros de cristianismo porque las personas que los leen están buscando la misma cosa: una solución a los problemas de su vida. Y mientras que los libros de autoayuda puedan diagnosticar los malos hábitos o la mala actitud que podemos cultivar, temo que fracasan en recetar la medicina correcta.

Entonces, quiero compartir cinco razones por las que no debes correr a un libro de autoayuda para encontrar la solución a tus problemas (y también el lugar donde sí puedes encontrar la verdadera ayuda que necesitas):

1. No existe tal cosa como autoayuda.

Una parte esencial de las buenas noticias del evangelio son las malas noticias a las que sigue. Dios salva a pecadores a través de Cristo (Jn. 3:16). Pecadores que son incapaces de salvarse a sí mismos,mucho menos ayudarse a sí mismos de cualquier manera eterna y significante (Tito 1:15-16). Los libros de autoayuda olvidan una gran realidad sobre la naturaleza del hombre: es pecaminosa, y por ende, nos hace completamente incapaces de autoayudarnos.

La Biblia no nos presenta un mensaje de autoayuda, sino uno de Cristo-ayuda. En Cristo somos ayudados de la manera más profunda y amorosa posible: Él murió en nuestro lugar sufriendo la pena de nuestro pecado y librándonos de su condenación (Ro. 8:1). Ahora tenemos libertad en Cristo para crecer en Él y obedecer como Él, no porque nos autoayudamos, sino porque Él nos ayudó.

2. El cristianismo no se trata de convertirte en una mejor persona.

Tal vez crees que Cristo fue suficiente para asegurar tu salvación, pero ahora te toca a ti mejorar como persona. El problema es que aunque ya eres salvo, todavía luchas con los mismos pecados de antes, y sus consecuencias te deprimen y hasta desesperaran a veces. Entonces, ¿qué haces? Corres a un libro con un nuevo método para superar estos obstáculos. Mejoras por un tiempo, pero luego caes en las mismas rutinas. Es hora de buscar otro libro. Repites este proceso hasta que finalmente ya no lo aguantas más y no sabes a dónde correr.

¿Ves el problema? Tienes un entendimiento atrofiado del evangelio. Lo valoras para tu salvación, pero lo olvidas para tu santificación. Los libros de autoayuda se aprovechan de tus sentimientos de ser “inadecuado” o “no lo suficientemente bueno” y te dan consejos superficiales a los problemas más profundos de tu vida.

El evangelio no solamente es la entrada a la fe es: el camino sobre el cual caminamos todos los días para crecer en Jesús, para ser como Jesús. El evangelio nos marca como personas que necesitan regresar a la cruz no para ser salvos una y otra vez, pero para recordar cómo fuimos salvados y quién tiene el poder para verdaderamente cambiar no solo nuestra condición delante de Dios, pero nuestra vida diaria también.

3. Dios quiere tu corazón, no solamente tu comportamiento.

Mientras que las buenas obras son necesarias para la vida cristiana (Ef. 2:10), la Biblia enseña claramente que las mismas no nos convierten en “mejores personas”, sino que son el resultado de una salvación por gracia llevada a cabo por Dios (Ef. 2:8-9). Los libros de autoayuda tienen una vista muy pequeña de lo que Dios hace en nuestras vidas, y buscan producir resultados con técnicas, métodos, o pasos pragmáticos que seguir. Libros de autoayuda tratan de convencernos con argumentos como “Si solo cambiaras tu actitud y practicaras este hábito en tu vida, entonces te convertirías en una mejor persona”. No estoy proponiendo adoptar una mala actitud o practicar hábitos dañinos, pero esas cosas no nos pueden convertir en mejores personas.

Regresando a los puntos anteriores, no existe tal cosa como autoayuda porque para poder ayudarnos a nosotros mismos tenemos que ser buenos, y por causa de nuestro pecado, nadie es bueno (Ro. 3:23). Nadie, excepto Jesús. Y Cristo no vino a enseñarnos a portarnos bien, ni a darnos pasos para superar nuestras metas. Cristo vino a salvar a los personas pecaminosas, dándoles un nuevo corazón, para estar reconciliados con Dios (Ez. 11:19; Jer. 24:7). Es más que comportamiento y actitud, es nuestro corazón que debe cambiar. Y solo Cristo puede hacer eso.

4. Más que cambiar nuestras circunstancias, Dios usa nuestras circunstancias para cambiarnos a nosotros.

Muchos queremos que Dios nos muestre gracia liberadora: la gracia que inmediatamente cambia nuestra situación difícil a algo más cómodo y gratifica los deseos de nuestro corazón al instante. Pero a Dios no le interesa darnos una vida cómoda. Uno de los errores centrales en la cosmovisión de los libros de autoayuda es que asume que el fin de nuestra vida es encontrarnos en circunstancias cómodas donde digamos, “Yo estoy bien, tú estás bien, todo está bien”. Y si las cosas no están bien, entonces debes estar haciendo algo mal, y aquí están nueve pasos para ponerte en el camino correcto.

Dios no nos promete comodidad o circunstancias perfectas. Al contrario, el cristiano puede esperar enfrentar situaciones muy difíciles en su vida (2 Tim. 3:12). Muchas veces a causa del mismo evangelio en el cual confía (Jn. 15:20). Entonces, si nos encontramos en momentos dificultosos, podemos estar seguros que no es porque estamos viviendo contra la voluntad de Dios, o porque estamos haciendo algo mal. Simple y sencillamente, Dios puede estar usando las circunstancias difíciles de nuestra vida para formarnos más a Su imagen. Eso es gracia incómoda, pero gracia necesaria.

El fin de la vida cristiana no es mejorarnos a nosotros, ni mejorar nuestras circunstancias, sino ser conformados a la imagen de Cristo en cualquier circunstancia para Su gloria.

5. El evangelio es suficiente.

Podemos y debemos leer muchos libros. Dios, en su gracia, ha dotado a muchas personas en su Iglesia a través de los siglos con sabiduría arraigada en las Escrituras de quienes podemos aprender mucho. Pero nuestra responsabilidad como creyentes es siempre leerlos con nuestra Biblia abierta al lado. Comparamos las palabras de los hombres con la Palabra de Dios y si la primera no se somete a la segunda, nos quedamos con la segunda.

No necesitamos correr a un libro de autoayuda para encontrar alivio porque Cristo ya corrió a nosotros. Él sigue con nosotros. Él es tan suficiente para nuestro crecimiento espiritual como lo es para nuestro nacimiento espiritual. Cuando me siento mal, culpable, o triste —sea por causa de mi pecado o el pecado de alguien más—, no tengo que buscar una solución fuera de Cristo porque Cristo mismo fue la solución cuando yo era el problema. Él murió para liberarme de la culpabilidad que siento por el pecado, de la esclavitud que siento al pecado, y de la desesperación que siento en el pecado. Regresar a Cristo todos los días con un corazón arrepentido y humilde nos ayudará mil veces más que cualquier libro que declara poder ayudarnos.

Mejor, corramos a Cristo.

Fuente: Coalición por el Evangelio

Cómo entender: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

todolopuedoConsideremos uno de los versículos más conocidos y más citados en el Nuevo Testamento, uno de los más populares en nuestra cultura evangélica hoy en día. Me refiero a Filipenses 4:13:

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Este vehículo se ha impreso en carteles, playeras y en murales en la pared. Una búsqueda rápida en el Internet revela que se pueden comprar llaveros, anillos, botones, camisetas, pegatinas, postales, pulseras, bolsos, y otras baratijas “cristianizadas” con las palabras de este versículo estampadas, bordadas o grabadas en ellos.

La ironía es que, al tomar este versículo fuera de contexto, personas han llegado a asignarle un significado extraño e incorrecto, completamente contrario a lo que realmente significa. A tal grado han llegado a distorsionar su significado, que se ha convertido en una consigna de superación personal y un slogan de ambición y logros. Para muchos, este versículo se ha convertido en una especie de lema para motivar la prosperidad material, la promoción profesional y el logro de éxito.

Pero su verdadero significado no tiene nada que ver con esto.

Si leemos Filipenses 4:13 aisladamente, sin mirar su contexto, es posible entender porque tantas personas lo toman como un slogan de superación personal o como un cheque en blanco que promete cualquier deseo.

Fuera de contexto, “todo lo puedo” pudiera ser tomado como licencia para lograr cualquier cosa que queramos, desde ganar un partido de fútbol, perder peso, hasta conseguir un nuevo trabajo. Fuera de contexto puede ser tomado como una inspiración espiritual a algún deseo o ambición personal.

Pero en contexto, Filipenses 4:13 es un versículo que habla acerca de contentamiento, no de sueños hechos realidad o metas logradas. Se trata de estar alegre, satisfecho y fiel aun en las situaciones más duras de la vida.

Este versículo no se trata de ganar el partido de fútbol, se trata de la forma de responder cuando se pierde el partido de fútbol,​​o se lesiona durante la temporada. No se trata de conseguir aquel nuevo puesto de trabajo, aquella casa nueva o aquel traje nuevo; se trata de encontrar satisfacción en el trabajo ya hecho, en la casa que ya posee y en la vestimenta que ya cuelga en su armario.

No se trata de las palabras mágicas para cambiar sus circunstancias, más bien, se trata de confiar en el poder de Dios para estar contento en medio de circunstancias que no puede cambiar.

Consideremos por un momento el contexto de Filipenses 4:13. Pablo escribe a los creyentes en Filipos:

10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación

12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Cuando el apóstol dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, está hablando de contentamiento. Él había aprendido a depender de Cristo y estar alegre sin importar lo que estuviera pasando. Esto es lo que debemos aprender de este versículo, y lo que estamos llamados a imitar de Pablo. Por esa misma razón él escribe en el versículo 9:

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Si tomamos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” fuera de contexto fracasamos en entender que esas palabras no hablan acerca de superación personal, sino de gozo y satisfacción en el Señor. Éste es el ejemplo que Pablo exhorta a los creyentes a seguir, pues la actitud que él poseía debe caracterizarnos a nosotros también.

****

Nathan Busenitz, candidato a doctorado en filosofía (Ph.D.) en The Master’s Seminary, es profesor de teología histórica en la misma institución. Después de haber servido como asistente personal de John MacArthur, Nathan llegó a formar parte del profesorado de TMS en el 2009. Él y su familia viven en Los Ángeles, CA.

Publicado originalmente en inglés aquí.

Siete mentiras sentimentales que puedes llegar a creer

La Princesa Prometida (1987) abarca todo el espectro de deleites de los amantes del cine. Cuenta con uno de los guiones de película más inteligentes de todos los tiempos, e incluye una gran cantidad de honestidad refrescante acerca de la vida. En particular, una línea del abuelo y narrador ha permanecido conmigo desde la primera vez que la vi: y se ha asentado cada vez más profundo a medida que la he vuelto a ver en múltiples ocasiones.

El joven, enfermo en cama, detiene la lectura de La Princesa Prometida de su abuelo durante una descripción de una secuencia especialmente injusta donde la princesa está siendo obligada a casarse con el malvado príncipe. Con indignación, él declara: “No es justo”. La respuesta de su abuelo gotea con sabiduría de lo alto:

Bueno, ¿quién dice que la vida es justa? ¿Dónde está eso escrito?

Simple y brillante. Y muy necesario hoy en día. El reto subyacente es claro: Examina tus suposiciones. Nuestra sociedad acarrea cientos de supuestos sin pensar, y nosotros, los cristianos, debemos preguntar astutamente y con frecuencia: “¿Quién dice? ¿Lo dice Dios? ¿Es bíblico?”

La siguiente es una lista de siete de las declaraciones sobre verdad más notoriamente asumidas en la cultura popular de hoy, con una verificación bíblica para cada una.

1) “Todo saldrá bien”.

¿Quién dice? A menos que el que habla quiere decir que “todas las cosas cooperan para bien de los que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito” (Romanos 8:28), que es específicamente para verlos “conformados a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), mientras que están “a la espera de la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13), entonces es simplemente una ilusión.

“Todo saldrá bien” no es el mantra del pueblo de Swazilandia, donde la epidemia de SIDA está fuera de control, o en Siria, donde está siempre presente el terror de ISIS. Solo la Biblia ofrece una esperanza fija y específica que arraiga una declaración tan radical en el firme terreno de la realidad.

2) “Lo más importante es tu salud”.

¿Quién dice? Dios dice claramente: “Eres un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece” (Santiago 4:14). Cuando estás enfermo, Pablo está ahí para recordarte que tu “hombre exterior se va desgastando”, mientras que el “hombre interior se renueva día a día” (2 Corintios 4:16).

¿Es realmente lo más importante el mantener una salud impecable? Dios no lo piensa así. Él está comprometido con el despliegue de su gloria (Isaías 43:7) y te invita a abrazar esa misión como una de mayor importancia (1 Corintios 10:31). Dios no pensó que lo más importante acerca de su Hijo encarnado era su salud.

3) “Están en un mejor lugar”.

¿Quién dice? Los funerales son dolorosos por muchas razones, pero una de las más sutiles mentiras es esta de enterrar la cabeza como la avestruz, que ocurre tan desenfrenadamente. Lamentablemente, en la mayoría de los funerales las personas cuyas vidas se han caracterizado por el egocentrismo y la negación de Cristo son declaradas descaradamente como que están en el cielo.

Pero el Hijo de Dios dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36). Es mucho mejor hacer una declaración basada en la obra objetiva de Cristo por la fe que desear que las cosas pasen simplemente por decirlo.

4) “Puedes hacer cualquier cosa que te propongas”.

¿Quién dice? Esta declaración puede ser un gran anuncio de Nike, pero se basa en la ficción de la autodeterminación autónoma. Autonomía (literalmente “autogobierno”) puede ser la fuente de nuestra enfermedad, pero no es la vía para nuestra cura. No nos gusta la idea de nuestras limitaciones, pero somos hechos para ser limitados. Dios enumera esas limitaciones en su asombrosa revelación de cuatro capítulos sobre la falta de poder y comprensión de Job (Job 38-41). Y tal vez fue aún más explícito en el despliegue de nuestras limitaciones cuando puso a la humanidad pecadora bajo su ley (Romanos 3:19), dejándonos indefensos y necesitados de un Salvador (Romanos 3:20; Gálatas 3:22).

Ciertamente llevamos la imagen de Dios y tenemos increíbles capacidades creativas, pero cuando se trata de cualquier cosa que nos propongamos hacer, necesitamos desesperadamente la verdad, “La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la Ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo. Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:7-8).

5) “Es un buen tipo”.

¿Quién dice? Por un lado, la intención detrás de esta frase se entiende. Hay una nobleza que es reflejo de Dios en el mundo, y más allá de eso, los cristianos tienen corazones que han sido renovados por el Espíritu Santo.

Pero, por otro lado, Jesús entona una melodía muy diferente. “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios” (Marcos 10:18). Pablo hace eco de ese criterio cuando se declara a sí mismo el primero de todos los pecadores (1 Timoteo 1:15). Nunca hay un momento en que dejamos atrás la identidad de pecadores salvados, en necesidad de la gracia de Dios, incluso en la eternidad.

6) “Sigue tu corazón”.

¿Quién dice? Durante décadas, Disney ha enternecido los corazones de millones de personas con este, a veces evidente y a veces encubierto, tema. Pero el seguir nuestro corazón no es una recomendación bíblica. Pablo agoniza sobre su corazón dividido en Romanos 7:24, “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Esa no es ninguna exhortación a confiar en uno mismo.

Es la muerte al yo, más que el aceptarse a uno mismo, lo que salva tu vida (Lucas 9:23; Mateo 16:25). Así que cuando el seguir al corazón sin restricciones te tiente, recuerda las palabras de Jesús a Pedro: “¿A ti qué? Tú, Sígueme”. (Juan 21:22).

7) “Todas las cosas buenas deben llegar a su fin”.

¿Quién dice? Este axioma ampliamente aceptado es un mecanismo de defensa descarado. Dado que habitar en un mundo quebrantado duele —y eso sin falla— debemos inventar un anestésico verbal para evitar ser desmoronados emocionalmente.

Pero es una mentira. Dios tiene un final diferente en mente. “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:4). En la economía de Dios, todas las cosas malas llegarán a su fin, pero la mejor de las cosas perdurarán por toda la eternidad.

Renueva tu mente

Cuidado con el espíritu de la época. Sus labios gotean con miel. Será un deleite para tus oídos, pero con el tiempo, sus adagios conducen a la muerte.

Así que cuando una declaración que suene dulce y aparentemente obvia golpee tus oídos, “No se adapten a este mundo, sino sean transformados mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” (Romanos 12:2).


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Alejandra E. Fernandez

3 objeciones a la doctrina de la elección

La doctrina de la elección –que los que entran libremente a Dios son los que Dios ha elegido libremente– es fácil de entender, y es claramente enseñada en la Palabra de Dios. Pero no es fácil de aceptar. Ha dado problemas a creyentes pensadores durante siglos, y sigue haciéndolo hoy en día.

Aquí están tres de las preguntas más comunes que la doctrina de la elección plantea:

1. Si crees en la elección, ¿no te deja eso con el problema de que Dios no escoge salvar a todos?

Sí, pero lo mismo es cierto para los cristianos que no creen en la elección. La elección no crea el problema, solo que nos lleva a pensar en ello. Negar la doctrina de la elección no te ayuda a escapar del problema. Todos los cristianos tienen este problema, por lo que no podemos oponernos a la elección apelando a eso. Una persona que no cree en la elección se enfrenta a este dilema:

(a) Dios quiere que todos sean salvos.

(b) Dios puede salvar a todos.

(c) Dios no lo hace.

La pregunta sigue siendo: ¿Por qué no? Ese es el mayor misterio, pero abandonar la doctrina de la elección no lo resuelve.

Alguien diría: “Pero yo creo que si Dios no quiere que nos perdamos, algunos se pierden porque eligen mal y Dios no viola su libertad de elección”. Pero, ¿qué hace a la libertad de elección sacrosanta? Trato de respetar la libertad de la voluntad de mi hijo, ¡pero no si veo que él está a punto de ser asesinado por ella! ¿Por qué no puede Dios “insultar” nuestra libertad por un momento y salvarnos por la eternidad?

Independientemente si piensas que somos salvos por nuestra elección o por la de Dios, aún enfrentas la misma pregunta: ¿Por qué Dios no salva a todos si tiene el poder y el deseo de hacerlo? De nuevo, es una pregunta difícil, pero no puede ser utilizada como un argumento en contra de la doctrina de la elección.

Podemos ir más allá. Supongamos que la elección no es cierta. Supongamos que hace millones de años Dios configuró la salvación en este sistema: Toda persona tendrá la misma capacidad de aceptar o rechazar a Cristo, que va a morir y resucitar y será presentado a través del mensaje del evangelio. En el momento en que Dios determinó la creación de la salvación en ese sistema, habría conocido de inmediato exactamente qué personas serían salvas y cuáles serían condenadas sobre esa base. Así que en el momento en que “la configuró”, estaría de hecho eligiendo a unos y pasando por encima a los demás. Volvemos al mismo lugar. Dios puede salvar a todos, pero no lo hace.

¿Por qué no lo hace, entonces? Solo podemos saber dos cosas. En primer lugar, la respuesta debe tener algo que ver con su naturaleza perfecta. Él es perfectamente amoroso y perfectamente justo, y no puede preferir una sobre la otra, sino no sería Dios. De alguna manera, la respuesta tiene que ver con ser coherente consigo mismo. En segundo lugar, no podemos ver la imagen completa. ¿Por qué? Si somos capaces de concebir un sistema más misericordioso de salvación de aquel que Dios tiene, no estamos viéndolo correctamente, porque Dios es más misericordioso de lo que podemos imaginar. De hecho, cuando veamos finalmente todo el plan, no seremos capaces de encontrar fallas en él.

2. Pero si todo está determinado, ¿por qué orar, evangelizar, o hacer lo que sea?

Esta objeción no ve las cosas correctamente. Es de visión corta. En primer lugar, si todo no hubiese sido planeado por un Dios santo y amoroso, estaríamos absolutamente aterrorizados por el panorama de siquiera levantarnos por la mañana. Nuestras acciones (siempre hechas con muy poca comprensión) podrían tener consecuencias terribles. ¡Todo dependería de nosotros! Si todo no fuese planeado por un Dios santo y amoroso, habría una enorme presión sobre los cristianos cuando evangelizamos. Sabríamos que nuestra pobre articulación podría dar lugar a una persona perdiendo su única “oportunidad” de salvación. Sería una perspectiva horrible.

En segundo lugar, evangelizamos y oramos por el privilegio de participar en la obra de Dios junto con Él. Por ejemplo, un padre podría ser capaz de cortar leña para la chimenea, pero también le pide a sus hijos aprender a cortar madera y encender el fuego. ¿Qué si los niños dicen: “No tenemos ningún incentivo para cortar madera? Sabemos que si no la cortamos, nuestro padre lo hará de todos modos, ¡no permitirá que nos congelemos!”. Pero el padre respondería: “Por supuesto que podría hacerlo yo solo, pero quiero que compartas el trabajo conmigo”. La autoridad y el privilegio de trabajar con nuestro Padre celestial es sin duda incentivo suficiente. Él quiere trabajar con nosotros y por nosotros.

Además, nunca deberíamos tratar de juzgar a Dios. Nunca debemos tratar de adivinar quién es “elegido”; ¡jamás! Dios llama a todos al arrepentimiento, y así debemos hacerlo nosotros. De hecho, la doctrina de la elección debería darnos mucha más esperanza de trabajar con la gente. ¿Por qué? ¡Porque nadie es un caso perdido! Desde un punto de vista humano, muchos parecen totalmente endurecidos y perdidos; pero como la salvación es por la elección de Dios, debemos tratar a todos y cada uno con esperanza, ya que Dios llama a los muertos a la vida a través de nosotros.

Por lo tanto, la soberanía absoluta de Dios es una motivación para evangelizar, no un desaliento. En Hechos 18, Pablo está en Corinto y el evangelio ha sido rechazado por los Judíos allí. ¿Cómo Dios alienta a Pablo que no tenga miedo, y a “seguir hablando y no calles” (v. 9)? “porque Yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque Yo tengo mucha gente en esta ciudad” (v. 10). Dios asegura a Pablo su presencia, su protección y su elección. Y Pablo responde al permanecer “allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos” (v. 11). El punto es este: la siguiente persona por la que oren y/o compartan el evangelio puede ser uno de los elegidos de Dios, y tú puedes ser parte de la forma que Dios ha ordenado para traerlos a la fe.

3. Creo en la Biblia y veo toda la enseñanza acerca de la elección, pero ¿por qué aún me disgusta?

Mi teoría es que el evangelio bíblico es tan sobrenatural que siempre combina cualidades que por razón natural y cultura no podemos entender. La doctrina de la justificación es una forma de ver el evangelio. Combina tanto la ley como el amor de una manera que nadie podría haber pensado. Somos salvos aparte de la ley para que ahora podamos obedecer la ley. Todas las demás filosofías son o ley-ismo (legalista) o sin-ley (antinomianismo). Ahora, la doctrina de la elección es solo el evangelio visto desde otra perspectiva. Combina la soberanía de Dios y la responsabilidad de los seres humanos. Aquí, también, nos encontramos con que las culturas y filosofías humanas no pueden combinar estas cosas.

Quienquiera que seas, vienes de una cultura que te ha saturado de alguna opinión que es tan desequilibrada que verás la doctrina de la elección como algo más simple y extremo de lo que realmente es. Las filosofías y religiones orientales siempre han sido más fatalistas. Creen que la autonomía individual es una ilusión. Cuando la gente de ese trasfondo viene al evangelio, pueden verlo como “puro individualismo”. Por otro lado, el secularismo occidental cree firmemente en el derecho y el poder de las personas para determinar su propio camino y su destino. Cuando la gente de ese trasfondo viene al evangelio, lo ven como “puro fatalismo”.

No importa de qué “lado” venimos y no importa nuestra cultura o temperamento. Debemos hacer un esfuerzo para discernir cuidadosamente el balance del evangelio en libre albedrío y justificación. Debemos recordar los prejuicios que traemos con nosotros a las Escrituras. Y debemos estar dispuestos a aprender a equilibrar nuestros puntos de vista.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Felipe Orellana.
​Tim Keller es el pastor senior de Redeemer Presbyterian Church (PCA) en Manhattan, Nueva York. También es el cofundador y vice presidente de The Gospel Coalition.

¿Van todos los niños que mueren al cielo?

Los reveladores videos sobre las prácticas de “Planned Parenthood”, la organización más lucrativa de planificación familiar en Estados Unidos, han despertado la curiosidad de muchos sobre el destino eterno de esos adorables bebés que nunca llegaron a nacer. ¿Están esos niños que mueren en su infancia entre los perdidos? La misma pregunta se aplica para aquellos que llegan a vivir más allá de su niñez, pero quienes debido a una discapacidad cerebral o alguna otra limitación de sus facultades mentales, no tienen capacidad de discernimiento moral, deliberación o voluntad.Esto es más que una cuestión teórica diseñada para la especulación, pues toca una de las experiencias más inquietantes de la vida, emocional y espiritualmente hablando: la pérdida de un niño.

El punto de vista que yo he adoptado es que todos los que mueren en la infancia, así como aquellas personas mentalmente discapacitadas, ya que son incapaces de tomar una decisión informada, se encuentran entre los elegidos de Dios, escogidos desde antes de la fundación del mundo para ser salvos. La evidencia para este punto de vista es escasa, pero significativa.

1. En Romanos 1:20 Pablo describe a los recipientes de la revelación general como aquellos “que no tienen excusa”. No pueden atribuir su incredulidad a la falta de pruebas, pues hay suficiente revelación en el orden natural acerca de la existencia de Dios como para establecer la responsabilidad moral de todos los que la presencian. ¿Podría esto implicar que aquellos que no han sido beneficiarios de la revelación general (infantes) no son, por lo tanto, responsables ante Dios o sujetos a Su ira? En otras palabras, ¿no tendrían “una excusa” los que mueren en la infancia, ya que estos no han recibido revelación general, ni tienen capacidad para responder a ella?

2. Hay textos que afirman o implican que los niños no distinguen la bondad de la maldad, y por lo tanto, carecen de capacidad para tomar informadas decisiones morales. De acuerdo a Deuteronomio 1:39, se dice que ellos “no tienen conocimiento del bien o del mal”. Sin embargo, esto en sí no garantiza la salvación de los infantes, puesto que todavía podrían ser considerados responsables por el pecado de Adán.

3. Debemos tener en cuenta la historia del hijo de David en 2 Samuel 12:15-23 (especialmente el versículo 23). El primer hijo de David y Betsabé fue herido por el Señor con una grave enfermedad hasta que murió. Durante los siete días antes de su muerte, David ayunó y oró, con la esperanza de que el Señor tuviese compasión de él, y que el niño pudiese vivir. Sin embargo, tras la muerte de su hijo, David se lavó, comió, y adoró. Al preguntarle por qué él había respondido de esa manera, David dijo: “Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré a él, pero él no volverá a mí” (v. 23).

¿Qué significa cuando David dice: “Yo iré a él”? Si esto no es más que una referencia a la tumba o a la muerte, en el sentido de que David también morirá un día y será enterrado, uno se pregunta entonces, ¿por qué decir algo que indiscutiblemente es obvio? Además, pareciera que David estuviera experimentando cierta medida de consuelo en saber que va a “ir a él”, la cual es la razón por la que él reanuda la rutina normal de su vida, y el porqué del cese de su dolor. Es como si de esa verdad él estuviera extrayendo consuelo y aliento ¿Cómo podría ser algo de esto cierto si David se hubiera estado refiriendo a que simplemente iba a morir como su hijo? Más bien, pareciera ser que David realmente creía que él se iba a reunir con su bebé fallecido. ¿Implica esto que al menos este bebé en particular fue salvo? Quizás. Pero de ser así, ¿acaso nos justifica para construir una doctrina en la que afirmemos la salvación de todos los que mueren en la infancia?

4. El testimonio coherente de las Escrituras es que las personas son juzgadas en base a los pecados cometidos voluntaria y conscientemente en el cuerpo (ver 2 Cor. 5:10; 1 Cor. 6:9-10; Ap. 20:11-12). En otras palabras, el juicio eterno siempre es basado en el rechazo consciente de la revelación divina (ya sea en la creación, la conciencia, o Cristo) y en la desobediencia voluntaria. ¿Son los niños capaces de alguna de estas? Las Escrituras no presentan evidencia explícita de ningún otro juicio basado en otro fundamento. Por lo tanto, los que mueren en la infancia son salvos porque en verdad no pueden satisfacer las condiciones del juicio divino.

5. En relación al punto anterior, esto es lo que R.A. Webb afirma:

[Si un infante que ha muerto] fuese enviado al infierno en base al pecado original, la Mente Divina tendría una buena razón para juzgarlo, pero la mente del infante quedaría en una perfecta incógnita en cuanto a la razón de su sufrimiento. Bajo tales circunstancias, estaría consciente del sufrimiento, pero no tendría entendimiento acerca de la razón de su sufrimiento. No podría comunicarle a su prójimo, ni podría explicarse a sí mismo el porqué de tan terrible aflicción. Por lo tanto, todo el significado, la importancia de su sufrimiento, y la esencia misma del castigo estarían ausentes siendo que son un enigma consciente; y la justicia, entonces, quedaría decepcionada de su vindicación. Tal infante podría sentir que está en el infierno, pero no podría explicar a su propia conciencia la razón de estar allí.

6. Nosotros tenemos lo que pareciera ser una clara evidencia bíblica de que al menos algunos bebés son regenerados en el vientre, y si ellos hubiesen muerto durante su niñez, hubieran sido salvos. Esto proporciona al menos una base teórica para examinar si lo mismo pudiera ser cierto para todos los niños que mueren en la infancia. Como Ronald Nash señala: “Si este tipo de cosas sucede, aunque sea una vez, ciertamente pudiera ocurrir en otros casos”. Textos que apoyan esta teoría incluyen Jeremías 1:5 y Lucas 1:15.

7. Algunos han apelado a Mateo 19:13-15 (también a Marcos 10:13-16; Lucas 18: 15-17) donde Jesús declara: “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos”. ¿Está Él diciendo simplemente que si uno desea ser salvo, uno debe ser tan confiado como un niño (es decir, carente de escepticismo y arrogancia)? En otras palabras, ¿está Jesús simplemente describiendo el tipo de personas que entran en el reino? O ¿está diciendo que estos mismos niños han sido beneficiarios de su gracia salvadora? Si esto último fuera cierto, entonces Jesús estaría implicando que sabía que esos niños que estaba recibiendo morirían durante su infancia. ¿Es eso creíble?

8. Permítanme concluir con un argumento que es totalmente subjetivo, y por lo tanto, el valor de su evidencia es cuestionable. Dada nuestra comprensión del carácter de Dios como se presenta en las Escrituras, ¿te parece que Él es el tipo de Dios que condenaría eternamente a los niños basado solamente en la transgresión de Adán? De nuevo, esto es una pregunta subjetiva (y tal vez hasta sentimental). No obstante, merece una respuesta.

Yo solo puedo hablar por mí mismo, pero el primero, tercero, cuarto, quinto, y octavo punto me parecen que son lo suficientemente convincentes. Por lo tanto, yo creo en la salvación de los que mueren en la infancia. Afirmo su salvación. Pero no porque sean inocentes ni porque sean merecedores del perdón, sino solo porque Dios soberanamente los ha escogido para darles vida eterna, regenerar sus almas, y otorgarles los beneficios de la salvación por medio de la sangre de Cristo, aun sin una fe consciente.

Nota del editor: Este artículo ha sido adaptado y abreviado de Tough Topics: Biblical Answers to 25 Challenging Questions [“Temas difíciles: Respuestas bíblicas a 25 preguntas provocadoras”] (Crossway, 2013).


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Andreina Lopez

David Barceló: “El púlpito no está para dar opiniones”

La predicación en el siglo XXI supone un gran desafío, pero necesitamos predicadores dispuestos a asumirlo.

BRISA FRESCA AUTOR Will Graham 29 DE AGOSTO DE 2015 22:50 h

¡Saludos, hermanos y hermanas!

Hoy en Brisa fresca estamos con el querido Pastor David Barceló, un mallorquín afincado en Barcelona. Por la providencia de Dios está sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia desde sus inicios en el 2005.

Casado con Elisabet, es padre de tres príncipes y una princesa: Moisés, Daniel, Elisabet y Abraham. “Mi único deseo, dice Barceló, es seguir haciendo lo que estoy haciendo: anunciar el Evangelio, esperando ver cómo el Señor toca muchos corazones”.

Pasemos a la entrevista.

Will Graham (WG): Gracias por estar con nosotros, hermano David. Es un gozo contar contigo. ¿Por qué no empiezas hablándonos un poco sobre conociste al Señor?

David Barceló (DB): Conocí al Señor en un culto doméstico, a la edad de 12 años. Por aquel entonces empezaba a crecer en nuestra casa una iglesia que mi padre pastoreaba en Mallorca. Siempre había conocido el mensaje del Evangelio, que “Jesús vino a salvar pecadores”, pero no pensaba que entre “los pecadores” estuviera yo. Era un buen niño de iglesia, como tantos hijos de creyentes. Pero aquel día pude ver claramente que no importaba si había pecado mucho o poco. Uno no es pecador porque peca; peca porque es pecador.

Todos los pecadores, grandes y pequeños, están destituidos de la gloria de Dios. Yo también lo estaba. A veces uso desde el púlpito este ejemplo: Si en la puerta de una tienda ves un letrero que dice “Prohibido perros”, no importa mucho si el perro es grande o pequeño, si ladra mucho o poco, si es un pekinés o un bulldog… no puede entrar en la tienda, y ya está, porque es un perro.

El problema es su naturaleza. Su ADN. Del mismo modo, no podemos ver la santidad de Dios, no por lo que hacemos, sino por lo que somos. Pecadores. Rebeldes. El veneno de la serpiente corre por nuestras venas. Cuando me vi a mí mismo en ese estado desesperado, el Señor me dio el arrepentimiento y la fe, y la gracia de Dios me lavó.

WG: Gloria a Dios. ¿Y cuándo entendiste que querías servir al Señor en el ministerio?

DB: Mi llamamiento al ministerio vino mucho después. Siempre estuve comprometido en ministerios de la iglesia, pero poco a poco el Señor fue acercando mi corazón al pastorado. Estudié psicología, convencido de que tendría utilidad para la iglesia. Me adentré en el mundo de la consejería, y al poco tiempo me encontré con un verdadero choque de cosmovisiones. Por un lado la Palabra de Dios, teocéntrica, cristocéntrica. Por otro lado las psicoterapias, humanistas, ateas. La verdad sobre quienes somos, y dónde está el cambio, se encuentra en las Santas Escrituras, no en las teorías de Freud o Skinner.

Me convencí de que la integración de psicología y fe cristiana era un mito. En especial mi último año de carrera fue revelador. Hacía el practicum clínico en un hospital, mientras en el tren de regreso a casa leía “Capacitado para orientar” de Jay Adams. El Señor me hizo ver que lo que quería no era ser psicólogo, sino ser pastor. Fue a través del campo de la consejería que Dios me llamó al ministerio, a la cura de almas. Pensé, ¿cómo ha pastoreado corazones la iglesia del Señor durante tantos siglos, antes de que la psicología naciera? Con la Palabra de Dios.

Es un verdadero reto pastorear, en una cultura tan psicologizada como la nuestra, pero los ministros del Señor hemos sido llamados a ser médicos del alma. Así el Señor me llamó al ministerio pastoral. Después de un tiempo de formación en el seminario Westminster, Elisabet y yo regresamos a Barcelona con la ilusión de iniciar la Iglesia Evangélica de la Gracia.

WG: Sí, la Palabra es todo suficiente. La ley del Señor es perfecta, convierte el alma. Dependemos de la Palabra; no de los psicólogos. ¿Cómo sueles preparar un sermón, hermano?

DB: En primer lugar, planifico una serie completa. Procuro predicar en el Nuevo Testamento y en el Antiguo, de forma alterna. Así que, mientras estoy predicando una serie de sermones en el Nuevo, ya estoy pensando qué libro del Antiguo vendrá después: Filipenses… Rut… Las Parábolas del Reino en Mateo… La vida de José… y así. Escojo los libros teniendo en cuenta qué necesidad espiritual tiene la iglesia en ese momento. Una vez escojo el libro, lo leo varias veces, para poder meditar en el sentido general y poder dividirlo en secciones. Ahí veo si podré predicar ese libro en 6 sermones, o 12, o 20.

WG: Y durante la semana, ¿cuál es el proceso a nivel práctico?

DB: Bueno, el lunes es el día de descanso del pastor –o debería serlo– así que tan solo leo el pasaje del que predicaré el domingo para meditar en él. El martes y el miércoles dedico todo el tiempo que puedo a escribir el bosquejo y las primeras ideas. Creo que es fundamental tener el bosquejo del sermón casi acabado antes de leer comentarios o sermones de otros hermanos, y que es bueno esforzarse por pensar en el pasaje y hacer la exégesis por uno mismo, para no caer en la tentación de simplemente repetir lo que otros han escrito. Eso solo será posible en oración.

El Espíritu Santo es Quien abre el entendimiento del predicador, para que el pasaje cobre luz y el sermón sea algo verdaderamente espiritual, y Cristo brille en cada palabra. Una vez escribo todas mis ideas, entonces me gusta leer a J.C. Ryle, Juan Calvino, Matthew Henry, R.C.H. Lenski, Charles Spurgeon y en ocasiones escuchar sermones sobre el mismo pasaje para enriquecerlo con aplicaciones que yo no había visto. El jueves lo suelo dedicar a entrevistas en el despacho, de modo que el viernes vuelvo a mis notas para el redactado final, una ilustración idónea, una introducción relevante y el sábado procuro no pensar en el sermón para que mi mente esté fresca para el domingo por la mañana.

WG: ¿Dirías que es cuestión de mucha dedicación o de mucha unción?

DB: Las dos cosas. El Señor habla a través de su Palabra, pero el Espíritu abre nuestro entendimiento. También el entendimiento del predicador. Creo que no se trata de subir al púlpito esperando la unción, y ya está, sin preparación previa, como tampoco se trata de muchas horas de estudio sin la guía del Espíritu Santo. Lo mejor es dedicarnos al estudio, la exégesis, la meditación, y todo ello bañado en oración y guiado por el Señor. Y esa guía del Señor nos debe acompañar hasta el final.

Cuando el domingo por la mañana oro y repaso mis notas, aún cambio cosas, escribiendo en los márgenes y cuando subo al púlpito, aún el Señor sigue guiando mis pensamientos y dándome las palabras más apropiadas. Como dijo una vez Spurgeon, “cuando prediques, improvisa tus palabras, pero no tus ideas”. Creo que ese balance entre lo estudiado y lo espontáneo hace que el sermón sea coherente, y a la vez esté vivo.

WG: En tu opinión, Pastor David, sé que hay muchos pero ¿cuáles serían algunos de los desafíos más importantes para los predicadores actuales?

DB: Muchos. La predicación vive grandes desafíos hoy día. Pero vienen dos a mi mente ahora mismo.

Por un lado, el predicador tiene el reto de ser fiel a la Palabra de Dios. Necesitamos recordar que el ministerio de la predicación implica transmitir con fidelidad un mensaje. El mensaje de Dios, no el nuestro. Yo no tengo nada que decir de mí mismo. Pobre de mí si lo que comparto es mi opinión. El púlpito no está para dar opiniones personales, sino para anunciar la verdad de las Escrituras.

El predicador de hoy día se ve inmerso en un mundo de subjetivismo, donde “la verdad” casi ha desaparecido. Se puede sentir tentado a predicar en voz baja, casi como pidiendo perdón por lo que está a punto de decir, sin ánimo de ofender a nadie. Necesitamos más predicadores fieles que anuncien la verdad sin tapujos, sin temores, con voz clara y profética. Convencidos de que la verdad de Dios no es “una verdad”, sino La Verdad.

WG: Lo siento. Tengo que pararte un momento para decir “¡Amén, amén, amén!” ¿Y por otro lado?

DB: Bueno, por otro lado, existe un desafío muy práctico. Antiguamente era muy atractivo escuchar a alguien hablar, pero hoy día, en la cultura del mass media y el entretenimiento audiovisual, resulta un verdadero reto captar la atención de la gente usando tan sólo las palabras. El predicador sube al púlpito, con sus notas en la mano, y su único instrumento es su voz.

Por eso más que nunca necesitamos predicadores convencidos de lo que predican. No se trata de ser convincente, sino de estar convencido para poder mirar a los ojos de la congregación y hablarles al corazón. Si la gente quiere entretenimiento, tiene muchos canales de televisión, y si quieren información, tienen internet y Wikipedia. En el púlpito no encontramos ni entretenimiento ni información. Nos encontramos con La Verdad de forma viva, nos encontramos con la voz de Dios a través de un simple hombre hablando a los corazones.

La predicación en el siglo XXI supone un gran desafío, pero necesitamos predicadores dispuestos a asumirlo. Ahora bien, aunque hemos de ser excelentes en la predicación, nuestra confianza está en el poder de Dios. Él usa medios humanos, con propósitos divinos. Mira el libro de Jonás. Un profeta desmotivado, un sermón malísimo: “40 días y Nínive será destruida” y toda la ciudad se arrepintió. No hay ejemplo mejor para recordarnos que la salvación pertenece al Señor, que nunca podemos pensar que los logros sean nuestros, y que Dios obra maravillas a pesar de nosotros.

WG: Vaya, es verdad. Qué sermón más malo, ¿verdad? Pastor David, ¿nos podrías nombrar algunos de tus héroes en la fe y explicarnos el porqué?

DB: ¡Claro! Todos tenemos nuestros referentes, quienes de un modo u otro nos han impactado y son modelos para nosotros ¿verdad? Por supuesto que el primero es Jesús de Nazaret, Aquel al que miran nuestros ojos y a Quien imitamos día a día. Mis padres, Josep y Margarita, que han ilustrado para mí de forma viva lo que significa el compromiso cristiano.

Mi pastor en California, Jim Newheiser, de quién he aprendido tantas cosas viéndole ministrar la Palabra. En el campo de la consejería bíblica, Jay Adams, que fue el “Martín Lutero” de la consejería pastoral. Adams redescubrió la verdadera práctica de aconsejar, la que encontramos también en los puritanos ingleses, verdaderos médicos del alma siglos antes de que llegaran las psicoterapias.

Me gusta mucho leer los comentarios de Juan Calvino, un gigante de la fe, un erudito y un excelente maestro. Como predicador sin duda me quedo con Charles Spurgeon. Sus sermones escritos siguen siendo de mucha bendición para todos nosotros. Fue un predicador brillante y el Señor le usó poderosamente. No me extraña que le llamen el “príncipe de los predicadores”.

Recomiendo encarecidamente los “Sermones del año de avivamiento”. De entre los predicadores actuales, Sugel Michelén, el “Spurgeon hispano”, si mi querido hermano Sugel me permite el apodo. También entre mis héroes de la fe está nuestro hermano José Grau. No sólo por su legado escrito, sino también por su ejemplo y su humildad. Grau es para mí un modelo de lo que significa defender las convicciones propias con claridad y amabilidad a la vez.

WG: Ahora un tema un poco diferente que está inquietando a bastantes protestantes. En España algunas denominaciones evangélicas liberales están abriéndose a la teología gay y al matrimonio homosexual. Hablando personalmente, he recibido mensajes de parte de ministros intentando convencerme de que la homosexualidad es un don de Dios, ¿por qué piensas que esto ha sucedido?

DB: Todo esto de la “teología gay” es muy triste. Es realmente otra religión, que usa la Biblia como excusa. En cierto sentido no es nada nuevo. La historia del cristianismo está llena de sectas y movimientos religiosos. Creo que el quid de la cuestión es siempre el mismo: lo que la Biblia dice, frente a lo que yo quiero que diga.

Nos puede pasar con las cosas más cotidianas. Si ahora alguien lee esta entrevista en Internet, y no le gusta mucho lo que lee, siempre puede leer algunos trozos e ignorar otros, o incluso “cortar y pegar” para que la entrevista diga otra cosa, o escribir libros y libros diciendo “lo que en realidad David quería decir…”. Las palabras se pueden retorcer. Eso es lo que hace la “teología gay”. No quiere escuchar lo que la Biblia dice, y por tanto le hace decir lo que quiere que diga.

Es como si ataran a la Biblia en una silla, y la torturaran para arrancarle una falsa confesión. Pero eso no es nada nuevo. Por ejemplo, hemos convivido mucho tiempo con una “teología” que pretende integrar las Escrituras con las psicoterapias populares, y retuercen versículos como Lucas 10:27 para que no hable de los dos grandes mandamientos, sino de tres, y así hablar de “amarse a uno mismo”, y meter la filosofía de la autoestima dentro de la iglesia, en vez de escuchar pasajes tan claros como Efesios 5:29, Romanos 12:3, etc. donde queda claro que ya nos amamos mucho… nos amamos tanto, que el amor propio es el baremo que hemos de usar para saber cómo amar al prójimo.

Todo esto sucede cuando queremos que la Biblia se adapte a lo que el mundo dice, cuando debiera de ser al revés. En parte no nos debiera de extrañar tanto todo esto de la “teología gay”. Se trata de una forma más de retorcer las Escrituras a la conveniencia de uno mismo para hacerle decir lo que quiero que diga o lo que la sociedad espera que diga. Decir que “la homosexualidad de entonces no se refiere a la homosexualidad de hoy día” es pura fantasía. Lo mismo se podría decir de cualquier otro pecado, y que hoy día se puede practicar, porque las circunstancias son otras.

WG: En efecto, pura fantasía. Pero ¿cómo podemos responder ante tales tendencias?

DB: La única respuesta posible es desde la Palabra de Dios. Creemos que la Biblia es Palabra de Dios, y es clara en su mensaje. No hace falta hacer trucos de magia con los versículos. La homosexualidad es un pecado, y así lo hemos de anunciar. Con claridad, pero con compasión. Las iglesias también han de aprender a pastorear a quien está luchando con la homosexualidad en su corazón. Necesita compañía, ánimo, consejo, y entender que no se trata del pecado imperdonable. En la iglesia del primer siglo ya había ex homosexuales que habían dejado su pasada manera de vivir para servir y adorar a Dios (1 Corintios 6:9-11). Sólo en un contexto de amor y compasión podremos pastorear el corazón de aquellos y aquellas que estén luchando con esta tentación.

WG: Amén. Actualmente, ¿cuáles son las verdades bíblicas que tendríamos que volver a enfatizar?

DB: Creo que hay una que es fundamental, y de ella vienen todas las demás: la suficiencia de la Palabra de Dios. Todos los problemas de la iglesia cristiana vienen cuando pretendemos añadirle algo a la Biblia. En el caso de las sectas es muy evidente. Añaden literatura escrita por algún líder espiritual, ya sea el Libro de Mormón, o la Atalaya.

Pero en otros casos más sutiles ese líder espiritual puedo ser yo mismo y entonces pretendo “complementar” la Biblia con mis propias ideas: “La Biblia dice… pero yo pienso que…” El problema no está en la Biblia. Está en nosotros. La Palabra de Dios es suficiente y perfecta, pero no la conocemos lo suficiente, ni la vivimos lo suficiente, ni la escuchamos lo suficiente. Es útil para prepararnos para toda buena obra, dice 2 Timoteo 3:16-17, y todo lo que necesitamos para la vida y la piedad ya nos ha sido dado, dice 2 Pedro 1:3. ¡Escuchémosla! ¡Y pongámosla por obra!

Resulta todo un reto, pero hemos de leer la Biblia cada vez como si fuera la primera vez. Con los ojos y el corazón abiertos, sin imponerle nuestros prejuicios, sin torturar cada versículo para que diga lo que yo quiero. Y así ha de predicar la Palabra el predicador fiel. Hemos de recuperar la predicación expositiva y consecutiva, en la que se predican los libros de la Biblia de principio a fin para comunicar todo el consejo de Dios de forma clara. Si volviéramos a tener la Palabra en su lugar de autoridad, sería la Palabra la que cambiaría la iglesia, y no al revés.

WG: ¿Cuáles son dos o tres de los libros que más te han influenciado?

DB: A lo largo de la vida leemos muchos libros, pero siempre hay algunos que nos han marcado de una forma especial, ¿verdad? He de confesar que soy muy caótico leyendo. Siempre tengo un montón de libros empezados: uno en la mesita de noche, otro en el coche, otro en la nevera (es broma).

WG: (Risas) Sí, a veces me ducho con un libro en la mano.

DB: Es difícil que un libro me cautive de tapa a tapa. Pero creo que hay libros que son como el cambio de agujas en la vía de un tren. Después de leer ciertos libros, nuestro pensamiento cambia su estación de destino. Si me remonto a mi juventud, recuerdo un domingo en que prediqué, y mi sermón debió de sonar muy humanista a oídos de mi padre. Al acabar el culto me acompañó a su despacho y me dio un pequeño librito titulado “Los Cánones de Dort”. “Léete esto, y luego hablamos” –me dijo. Aquella lectura fue revolucionaria. La soberanía de Dios en la salvación del hombre brillaba con todo su esplendor.

Dios era mucho más grande de lo que yo creía. El hombre era mucho más pequeño de lo que yo pensaba. Creo que esa debiera ser la meta de todo predicador cristiano, ¡que el hombre se viera a sí mismo muy pequeño, y que viera a un Dios muy grande! Después de este, destacaría “Capacitado para Orientar”, de Jay Adams, como antes te decía. Fue revolucionario para mí. Como las 95 tesis clavadas en la puerta de la catedral de la psicoterapia.

Otros autores han seguido con la reforma de la consejería bíblica, David Powlison, Ed Welch, Paul Tripp. Sus libros empiezan a estar disponibles en castellano. Fueron profesores míos en Filadelfia, y valoro mucho la capacidad que tienen para darnos una visión bíblica de las dolencias del alma.

WG: Y ahora que estás en el pastorado, ¿qué libros destacarías?

DB: Pues creo que destacaría tres que aconsejo mucho.

“Discursos a mis estudiantes”, de Charles Spurgeon, ofrece una visión global del ministerio cristiano. Un libro delicioso. Spurgeon hace más énfasis en el ministerio público, así que un balance perfecto está en “El pastor renovado” de Richard Baxter, que pone el acento en el ministerio privado de la visitación, el discipulado, la consejería. Ambos libros son una maravilla. Creo que se produce una “retroalimentación” entre el ministerio público y privado. Cuando el pastor aconseja, y trata con las dificultades diarias, conoce mejor el corazón de sus ovejas y sus luchas cotidianas. Eso hará que su predicación sea más viva y práctica. A la vez, cuando la predicación es expositiva y sistemática, nos familiarizamos con todas las Escrituras, y seremos capaces de aplicar el pasaje apropiado cuando estemos en el despacho aconsejando. Todo pastor debe asumir el reto de ser predicador y consejero.

Un tercer libro, para los momentos bajos, “El enfriamiento espiritual”, de Octavius Winslow, medicina para la gripe espiritual y los momentos de debilidad, que a menudo llegan a la vida del pastor.

WG: Genial. He leído los libros de Spurgeon y Baxter. A ver si consigo el de Winslow también. Hermano David, para ir terminando: en Protestante Digital, tenemos miles y miles de lectores jóvenes. Si pudieras darles unos consejos, ¿cuáles serían?

DB: Sobre todo, diría a los jóvenes que abunden en la Palabra. La Palabra de Dios es lo que nos cambia, nos capacita, nos hace ver la Verdad. En un tiempo tan difícil como el que vivimos, la Palabra es nuestra Roca. Cuando escuchen o lean algo, que hagan como los de Berea, que escuchando al apóstol Pablo escudriñaban las Escrituras para ver si lo que decía era así.

En especial a los predicadores jóvenes les diría que exalten a Cristo. Que no hagan una conferencia desde el púlpito, expresando opiniones personales, o datos históricos, o cosas de interés intelectual. Que huyan de la vanagloria, que es como predicarse a uno mismo. Que tampoco prediquen mero moralismo.

Es verdad que hemos de aplicar la Palabra a los corazones, pero la conclusión de un sermón no puede ser “seamos fuertes como Sansón, pacientes como Job, valientes como David”, etc. Un profesor mío del seminario decía, “Si puedes predicar tu sermón en una sinagoga sin ofender a nadie, no es un sermón cristiano”. ¡Predica a Cristo! ¡Desde cualquier rincón de las Escrituras! Él es nuestro Sansón que derrota al enemigo entregando su vida, Él es nuestro Job que sufre siendo justo, Él es nuestro David que vence a la muerte con su propia espada. No hay nada más que valga la pena. Dentro de poco, tú y yo ya no estaremos aquí. Nuestros biznietos ni se acordarán de nuestro nombre, pero la gloria de Cristo es para siempre.

WG: Gloria a Dios. Muchas gracias por su tiempo, hermano. Nuestro Padre te siga respaldando en todo.

Fuente: Protestande Digital